Opinión UNOi - UNOi Internacional
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Por Redacción UNOiNews/ Mario Amaryit Luviano

Cuando un niño se distrae con frecuencia, se siente incomprendido en la escuela o tiene problemas sociales su entorno suele etiquetarlo. «Quizá deba mejorar sus herramientas sociales», «quizá no encuentra en la escuela el estimulo que los niños de hoy requieren», «quizá sea inquieto», «puede ser que tenga TDAH». O quizá….  tenga altas capacidades intelectuales.

Es claro que para estar 100%  seguros de que los niños cuentan con una mayor capacidad cognitiva, se tienen que realizar pruebas con un especialista pero  hay ciertas conductas, comportamientos o señales con las que nos podemos dar cuenta si algún niño tiene ciertas capacidades.

La sobrecapacidad intelectual muchas veces se puede confundir con la hiperactividad o incluso con problemas de TDAH y es por eso que siempre debemos estar al tanto de lo que ocurre con nuestros hijos para poder brindarles el apoyo que cada uno necesita pues muchas veces el no detectar  y ofrecer la ayuda necesaria a un chico con mayores capacidades, puede perjudicarlo gravemente, provocando problemas para relacionarse con los demás, depresión y baja de autoestima al sentirse constantemente fuera de lugar.

Según la Organización Mundial de la Salud, una persona superdotada es aquella que tiene un coeficiente intelectual de 130 o mayor. Hay varias señales que pueden apuntar a que un niño tenga capacidades altas, por ejemplo:

Si duerme muy poco, comienza a decir palabras a los seis meses, aprende a leer rápidamente, formula preguntas concretas o demasiado avanzadas para su edad, se sensibiliza con las cosas que pasan a su alrededor, es un niño muy crítico y observador, le gusta la compañía de niños más grandes o adultos, se siente incomprendido, es muy curioso, creativo y le gusta construir o crear sin ayuda de los demás.

Todos estos ejemplos pueden indicar que un niño es superdotado pero la única forma de estar seguros, es mediante pruebas con especialistas. Si sospechas que alguno de tus hijos tiene capacidades mayores, es recomendable realizar las pruebas a partir de los 5 o 6 años de edad, pues si se hacen antes, está demostrado que los tests no son tan fiables.

Recordemos que cada peque es distinto y  que cada uno merece mucha atención, cuidados y es nuestro deber como padres observar y estar atentos de las necesidades que cada uno requiera.

En México el Centro de Atención al Talento (CEDAT) es un organismo que brinda un enfoque multidisciplinario a niños y jóvenes con sobrecapacidad intelectual, aquí podrás encontrar más información:

http://www.cedat.com.mx/index.html

 Por redacción UOiNews/Jovel Álvarez 

Hemos hablado reiteradamente de la importancia que tienen los maestros en nuestras vidas. 

Al escribir de ellos siempre viene a mi mente el recuerdo de los mejores, y en general sé que todos recordamos a uno por lo bueno o lo malo que haya hecho al formarnos.

El sacrificio que hacen los maestros para llevar a cabo el proceso académico es verdaderamente admirable.

Como nieto de maestras siempre escuché a mis padres decir que les resultaba extraño que sus mamás dedicaran tanto tiempo a otros niños, pero con el tiempo vieron como ese tiempo se vio recompensado por un cariño que las ha acompañado hasta la vejez. 

En este día, en el que celebramos la labor de quienes se dedican a la formación de los niños y los jóvenes de hoy, es importante recordar los retos que ellos enfrentarán en el mañana.

De la educación, los valores y los retos académicos que se dé a los estudiantes, dependerá en buena parte la actitud con que ellos enfrenten la vida: en el entorno laboral y familiar.

Nadie sabe mejor que un maestro que la escuela no es – nunca ha sido – exclusivamente un lugar para el aprendizaje académico. Los centros educativos son ante todo campos de entrenamiento para la vida, para el mundo al que los niños y jóvenes se enfrentarán al culminar sus estudios. 

Ante una misión tan importante ¿cómo asumes la responsabilidad que conlleva? 

En la actualidad el gremio educativo en México está sometido a un desprestigio generalizado por la imagen de algunos. ¡Pero ellos no son la mayoría!   

En este día demostremos con nuestro trabajo quiénes somos verdaderamente y no hay mejor forma de silenciar al que habla con ignorancia que nuestro trabajo.

Maestro: toma en peso tu labor, siéntete orgulloso de la misión que has adquirido. 

Dicen que lo único que queda del ser humano al morir es el recuerdo de lo que hizo, bueno o malo. Haz que el recuerdo que quede de ti en la memoria  de tus alumnos sea el verdadero legado de tu vida. 

Redacción UNOiNews/Sissi Cancino

Así las cosas en mi casa cada vez que mi hijo me pide ver un programa, jugar algún juego de video, ver una película o bajar una app: https://www.commonsensemedia.org/#

¿ Que cómo llegue hasta aquí? Hace poco mi hijo de 7 años me pidió ver Full House, sí, la serie aquella que relata las crónicas de un padre viudo quien, después de la muerte de su esposa, reúne a su mejor amigo y su cuñado para ayudar a criar a sus 3 hijas.

Hice un ejercicio profundo de memoria y no me pareció que fuera inapropiada pero -ante la duda- empecé a ver la serie en mis ratos libres para determinar si la podría ver, o no. Decidí que sí.

Luego vino el mismo cuento para ver la serie de Pokemon y cuando iba por el segundo capítulo de lo que parecía una interminable  evaluación de contenidos, me recomendaron “Common Sense”, una aplicación gratuita que te ofrece valoraciones de todos los contenidos que inundan la red, la televisión, el mundo de video, del cine y hasta del mundo editorial.

Sin más entré, saqué mi cuenta y desde hora no sólo puedo valorar los contenidos que verá mi hijo, sino que además me ha permitido tomar mayor conciencia de lo que ocurre en el mundo en el que vivimos. Esta aplicación hace una recomendación de contenidos por edades y la hace  a partir del nivel de violencia que contiene, de si aborda -o no- temas sexuales, del valor educacional que encuentra en el contenido, del tipo de leguaje que se usa, de si promueve el consumismo, los  mensajes positivos, o si orienta a la bebida o al consumo de drogas.

Además hace un resumen de lo que los padres deben asumir si sus hijos ven determinados contenidos y recomienda temas se pueden abordar en familia.

Toma un minuto y usa el sentido común. SI quieres inscribirte a esta asociación sin fines le lucro hazlo aquí. Por el bien de lo que consumen tus hijos… cuando de contenidos se trata.

 

 

por José Eduardo García Castillo*

Las escuelas son también organizaciones y, por lo tanto, debemos verlas como un todo y no solo centrarnos en el trabajo en el aula.

Muchas veces hemos escuchado en los eventos de UNOi, como en el pasado Congreso de la Rivera Maya, por ejemplo, que todos los que formamos parte de este Gran Proyecto nos hemos atrevido a dar un paso valeroso y concreto hacia la vanguardia educativa, con el compromiso de mejorar de fondo la calidad educativa de nuestras escuelas, y firmemente creo que así es.

Nuestros esfuerzos se vuelcan en indagar, probar e implementar mejores prácticas docentes, estrategias y ambientes de aprendizaje, infraestructura tecnológica, medios de comunicación y socialización digitales, manejo de habilidades con los niños, entre muchas otras; pero pareciera entonces que el único entorno que importa en nuestras escuelas es el que sucede en el salón de clases.

Sin duda, si este es un Proyecto Educativo, el objetivo de lograr que el proceso de enseñanza se centre en el alumno es principal, pero no debemos dejar de considerar que todos esos esfuerzos —que se ven reflejados en el aula— son a su vez parte de una estructura más grande que es la propia Institución como un todo.  Es tanto como si cualquier empresa dedicada a la comercialización de productos únicamente dedicara presupuesto, capacitación y desarrollo al área de ventas, porque “ahí es donde vale la pena hacerlo”.  Ninguna lo haría, pues en el mundo corporativo se tiene muy claro que toda la estructura de la organización forma parte de algo más grande que cada una de sus áreas:  un Proyecto o Plan Corporativo.  En nuestras escuelas, eso se llama:  Proyecto Institucional.

Es bien sabido que muchos de nosotros, como escuelas, nacimos de estructuras familiares o religiosas, más con el gusto o vocación por enseñar que pensando en convertirnos en consorcios o grupos de negocio. No nacimos con experiencia o referencia de prácticas corporativas, pero si hemos decidido iniciar un proceso de transformación en nuestras escuelas al formar parte de UNOi, llevemos ese proceso a toda la organización y no únicamente a las aulas: llevemos a las escuelas a un plano institucional.

Hace algunos años tuve la oportunidad de conocer, en un proceso de consultoría, a una persona que en aquel entonces había adquirido un colegio que se encontraba en mala situación, con pocos alumnos y, por supuesto, financieramente acabado.  Esa persona era un prominente empresario que había incursionado en diversos giros, pero este era su primer acercamiento con una escuela, y en una parte de la consultoría recuerdo que dijo: “no veo por qué manejar una escuela deba ser diferente a cualquiera de mis otros negocios”.  Terminamos nuestra relación de trabajo.  Pocos años después me enteré de que había vendido el colegio, pues “no había resultado el negocio que esperaba”.

Personalmente considero que una escuela es diferente a cualquier otro prestador de servicios o “negocio”, principalmente por dos razones:

  1. Si un cliente compra un producto o servicio en una tienda y recibe mala atención, se siente engañado o lo que recibe no cumple con sus expectativas, lo más probable es que se queje y no vuelva más. Sin embargo, en una escuela, mis clientes generan un compromiso a largo plazo, pues resulta difícil pensar que un padre de familia considere inscribir a su hijo pensando “pues lo inscribo, y si no recibo una buena atención, me engaña o no es lo que esperaba, pues lo cambio”. Al menos piensa en un ciclo escolar, pues la inversión inicial que una familia realiza para la inscripción de un niños a la escuela es un factor importante de consideración al momento de decidir cambiar a su hijo de escuela de manera intempestiva.
  1. Nuestro servicio tiene un impacto social y riesgo institucional muy altos, pues trabajamos con menores de edad, niños, y hacemos algo crucial: participar junto con sus familias en su proceso de formación como personas, profesionistas y ciudadanos.

En lo que no estaría mal parecernos a muchos otros prestadores de servicios es en la capacitación de todo el personal, no nada más de los docentes; en la infraestructura tecnológica que nos permita ofrecer un mejor servicio general, no nada más en el aula; en el cumplimiento de los tramites y procesos administrativos oficiales con todos los órganos de gobierno en cualquiera de sus niveles, no nada más con la Secretaría de Educación Pública; en la integración de todas sus audiencias tanto externas como internas, en sus estrategias y acciones de comunicación, no nada más en los padres de familia y alumnos; en cuidar la reputación que hemos logrado a lo largo del tiempo y que le da valor a nuestra marca, pues esa se puede perder en un instante.

Hoy día, el mundo de las marcas centra sus talentos en generar experiencias de usuario que resulten en satisfacción plena de sus clientes. En ese sentido, en las escuelas UNOi estamos trabajando ya muy fuerte en la mejora de Experiencia de Usuario (UX) para nuestros alumnos. Debemos, entonces, también comenzar ya a mover la estructura organizacional de la escuela para que sea la búsqueda de mejores experiencias de usuario la base de sus tareas administrativas y mirar a todos sus clientes-padres de familia, como usuarios que son.

La paradoja de los proceso de certificación de calidad de las organizaciones, centrada en el control de procesos, contra el reto de romper el paradigma del control del proceso educativo en el aula, ¿puede resolverse?

Personalmente creo que sí, simplemente debemos entender que la estructura organizacional y operación de una escuela obliga a desarrollar procesos de Certificación de Calidad que van más allá de un checklist en el que se marque “lo tiene” o “no lo tiene” y solo a aquellos que lo tienen todo obtienen el reconocimiento. Habrá muchas organizaciones que lo que les mueva sea el reconocimiento en sí mismo, el para qué, dejando de lado el por qué lo hacen. En las escuelas, si no tenemos claro el porqué, si no nos hemos puesto a pensar en esto, a definir nuestro Proyecto Institucional… será mejor que hagamos una pausa para ello, o bien estemos conscientes que no habrá Sistema UNO que nos ayude.

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* Director Operativo del Colegio Monte Rosa en la Ciudad de México

Decepcionantes resultan para Pablo Doberti los textos que obtuvieron la nota más alta en el Examen Nacional de Enseñanza Media (ENEM), que millones de jóvenes aplican en Brasil con miras a ingresar a la Universidad.

En su columna de esta semana, Doberti, destaca el carácter homogéneo y la consistencia del sistema educativo que sacrifica la originalidad y la espontaneidad a favor de una estandarización opaca al estilo mass media.

Su crítica, más allá de la forma estereotipada en que la escuela enseña a redactar, abarca al sistema de evaluación que aplaude y exalta este tipo de ejercicio de la escritura, a todas luces preparado minuciosamente con anterioridad al examen.

El artículo completo puede leerse en: http://pijamasurf.com/2016/04/el-inversor-la-redaccion-como-fracaso/#

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En su columna de esta semana, Pablo Doberti se refiere con este título a las estructuras establecidas cuya innovación, si bien ilusiona, no inquieta.

Para Doberti innovar significa cambiar la realidad, como sucedió con el modelo helicocentrista de Ptolomeo, cuyo paradigma hizo estallar Copérnico modificando el sentido común de su tiempo.

Advierte el autor que en materia de educación hay muchos espejismos de innovación que distraen la atención de la profunda transformación que el sistema educativo requiere.

El artículo puede leerse en: http://pijamasurf.com/2016/03/el-inversor-me-gusta-verlas-temblar/

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por Carmen Campos *

Mucho se ha dicho en torno al trabajo colaborativo como una forma de hacer crecer exponencialmente los resultados de una empresa, cualquiera que sea el nivel, la razón, el modo y el sentido con que se haya creado. La fuerza del equipo, como la fuerza del amor para lograr cualquier propósito en el inconmensurable espacio compartido. No obstante el trabajo colaborativo como modelo didáctico, al menos en mi Colegio,  palpita en el imaginario apenas hace unos cuantos años. Me refiero a su implementación razonada, entendida, aceptada y valorada, como una forma de construcción y desarrollo para el ser y el hacer.

En el último año, gracias a la asesoría y la inspiración de Jolanta Nitoslawska nos decidimos a estudiarlo para entenderlo más y mejor y probarlo en las aulas y fuera de ellas, con alumnos y profesores,  buscando acabar mitos y descubrir o construir realidades. No ha sido fácil y estoy segura que quienes hayan hecho el mismo intento estarán de acuerdo conmigo ´porque una cosa es decir que trabajamos en equipo o colaboramos en el trabajo y otra, muy distinta por cierto, es lograr que alumnos y profesores se apropien de una forma de construcción que socialice los aprendizajes y produzca nuevo conocimiento.

¿Qué dicen los profesores que han tomado el riesgo de dejar la interacción constructiva, primer modelo didáctico propuesto por Sistema UNOi o combinarla con el modelo de trabajo colaborativo? Aquí algunas reflexiones que responden al me gusta o no me gusta:

“Me gusta que mis alumnos trabajen para crear juntos sus conocimientos. Expresan  dudas, comparten formas para solucionar. Se corrigen y evalúan unos con otros. No me gusta el trabajo colaborativo  cuando algún alumno decide esperar del grupo todas las soluciones”.  Ing. Francisco Vega Acosta.

“Enriquece la escucha de mis alumnos, aunque hay algunos que no aportan al trabajo, se quedan con las ideas de los demás por comodidad”. Lic. Andrés Abundis. Historia.

“El trabajo colaborativo permite a los alumnos que lo desean, conocer nuevas ideologías y puntos de vista además de complementar su conocimiento, A ellos les parece relajante y desafiante. No me gusta porque algunos alumnos no son abiertos a compartir; confunden el trabajo colaborativo con dividirse las actividades y al final pasarse los productos; se atienen a que la mayoría trabaje y solo aportan lo mínimo”. Lic. Servando Díaz Gutiérrez.

wm Trabajo Colaborativo 03“A través de este modelo mis alumnos desarrollan y expresan sus conocimientos, al mismo tiempo que se permiten compartirlo con sus compañeros, lo cual les motiva, y los impulsa a querer mejorar. No me gusta el trabajo colaborativo porque algunos alumnos en ocasiones lo toman a juego y no expresan lo que verdaderamente piensan”. Lic. Surisaday Garza Castellanos.

“El trabajo en equipo siempre desarrolla habilidades específicas de formación de carácter y liderazgo. Les muestra creativos. Les lleva a significar el aprendizaje. En ocasiones no todos participan de la misma forma y debido a su ser adolescente se presta a algunos conflictos internos”. Rosario Bezares Pérez.

“Permite que todos participen de una u otra forma en la construcción del conocimiento. Tienen la oportunidad de expresar con sus iguales sus puntos de vista, sus creencias, los resultados de su investigación… Los dignifica. No siempre se alcanza el desarrollo de las ideas y creatividad de los alumnos”. Lic. Miriam Flores Maldonado.

“A mis alumnos de 1er grado les permite desarrollar habilidades y romper paradigmas de aprendizaje”. Miss Arely Ramírez Reyes.

“A través de este modelo, conozco más a mis alumnos, desde los distintos roles que asumen. Este conocimiento me permite trabajar en sus áreas de oportunidad y así desarrollar otras habilidades”. Miss Sandra Acosta Ramírez.

“Me gusta porque a través de él, los niños aprenden de sus pares. Trabajan por roles y desarrollan habilidades para el bien común”. Miss Julia Gallegos Rodríguez.

wm Trabajo Colaborativo 02“Me gusta el trabajo colaborativo porque promueve la interacción y la construcción de conocimiento; propicia que se genere un lenguaje común, aumentando la motivación y satisfacción por el trabajo logrado y  permite a mis alumnos lograr objetivos que estimulan habilidades personales y de grupo”. Lic. Susana Enriqueta Contreras Sánchez.

“Fomenta en mis alumnos el enlace de saberes pues comparten experiencias, ideas y sentimientos. Ponen en práctica las habilidades orales, escritas, la creatividad, todos participan para crear y presentar un producto”. Lic. Rocío del Carmen Gámez Ramírez.

“Me ha servido en diversos temas ya que he podido constatar que mis alumnos desarrollan habilidades sociales. Comparten y son empáticos, algo que en Preescolar, tiene un alto grado de dificultad”. Lic. Mitchelle González.

“A través del modelo colaborativo he visto como promueve la curiosidad de mis estudiantes”. Miss Pily  Maldonado.

“Considero que el trabajo colaborativo en Kinder 1 ha sido una herramienta útil para lograr el conocimiento entre pares. He observado que los alumnos forman mejores conceptos cuando trabajan en conjunto, así como los lazos de amistad se fortalecen para lograr mejores resultados”. Lic. Ana González.

“En mi área ha funcionado ya que además de que mis alumnos aprenden se refuerzan sanas relaciones entre ellos”. Lic. Yaznheé Acuña.

“He visto que los pequeños se expresan mejor entre sus iguales, su autoestima aumenta al asignárseles responsabilidades  o roles y generan productos más creativos”. Miss Karla Martínez.

“Me gusta el trabajo colaborativo porque permite que mis alumnos aprendan de una forma distinta a la tradicional”. Lic. Mariela Martínez.

“El modelo ha sido útil porque mis alumnos aprenden unos de los otros, se favorece la comunicación entre ellos, se propicia la tolerancia y respeto hacia las ideas de otros, habilidades indispensables para la vida”. Cinthya Rodríguez Pintos.

“Promuevo el trabajo colaborativo porque permite a los estudiantes aprender entre pares, les enseña a ser receptivos y tolerantes.  Pueden ver a través de los ojos de sus compañeros y percibir las cosas de manera diferente. Enriquece su experiencia en la escuela”. Lic.  Virginia Barrera Blake.

“El trabajo colaborativo me ha permitido incluir más variedad en mis clases y a los estudiantes les gusta descubrir acompañados de sus iguales las nuevas cosas que pueden aplicar en su vida”. Graciela Ortiz.

Compartir, expresar, aprender de los pares, hacerse notar, discernir, asumir roles, acordar, interactuar, convivir, expandir el pensamiento, motivarse, compartir la satisfacción del logro, estimular el desarrollo de habilidades, competir, medirse con los otros, mirar a través de la mirada de los compañeros, enriquecer las prácticas escolares…parece bueno el reconocimiento. Esperanzador diría yo en una escuela que se precie de estar cambiando o al menos en la búsqueda de nuevas formas de provocar aprendizajes. Me gusta lo expresado por el equipo de profesores, entendiendo que ascendemos un primer nivel en la inconmensurable anchura del mar de la enseñanza y el aprendizaje. Gracias Jolanta Nitoslawska. Vamos. Por ahora, vamos.

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* La autora es directora del nivel elemental del Centro Educativo Surval, en Ciudad Victoria, Tamaulipas.

Por: Claudia Rojo*

En días pasados tuve oportunidad de escuchar a Amparín Serrano, la creadora de la marca Distroller que se ha vuelto internacional y, un punto que se encargó en reafirmar más de 6 veces en una hora, fue que nunca fue una buena alumna, que le iba muy mal en la escuela y que ninguno de los adultos que la rodeaban la tenían en buen concepto porque se esperaba más de ella con todo el contexto privilegiado que vivía: una «buena escuela», una familia «integrada», una situación económica más o menos «resuelta», en fin; tenía todo… aparentemente.

Amparín era muy creativa en las artes, dibujando, bailando, incluso estuvo a punto de ser una de las «Flans»… pero la corrieron antes de empezar. Se puede decir que sobrevivió a pesar de ir contra la corriente de una percepción generalizada de ser «una buena para nada», solo porque no era una «niña tradicional».

WW 2 cegHoy es una empresaria triunfadora, muy insegura de pararse frente a un auditorio ávido de historias de éxito. Su lenguaje corporal la delata; sin embargo, su lenguaje verbal hace mucho énfasis en su baja autoestima, que afortunadamente está trabajando para que no se permee a sus hijas.

Tras escucharla y saber que su imperio vale millones de dólares, no queda más que reflexionar si quienes estamos en el medio educativo extrañamos los modelos de educación tradicional -no lo creo-; o si extrañamos al «alumno tradicional», ese que no cuestiona, que se limita a tomar apuntes y que memoriza para sacar 10.

Les tengo una noticia, ni el modelo tradicional, ni el alumno tradicional van a volver; el caso de Amparín es la excepción si medimos el término de éxito en cuestión económica; porque si lo medimos en amor propio, como sociedad y como artífices de la educación, todavía le quedamos a deber a esta mexicana porque su inseguridad se la podría cobrar a tantos maestros que la hicieron sentir incompetente y a tantos adultos que no supieron capitalizar sus habilidades y sus aptitudes.

Después de esta reflexión y de escuchar a la fundadora de Distroller en el Foro Anual de Women´s Weekend 2016, estoy más segura que nunca de lo importante que es un método pedagógico innovador y creativas formas de evaluación de las diferentes competencias para potencializar los talentos de cada uno de nuestros alumnos: ¡Qué compromiso tenemos compañeros!

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* La autora es Maestra en Dirección de Instituciones Educativas, con diferentes especialidades en el área de gestión y mercadotecnia, asimismo, es doctoranda en Imagen Pública de Instituciones Educativas y consultora de empresas, viajera empedernida y directora general de Colegio Europeo de México Robert Schuman.

 

 

 

Todos los que fuimos a la escuela vivimos la experiencia de presentar un examen en el que se nos preguntó justo lo que no sabíamos.

Pablo Doberti, en su columna semanal, se declara en contra de medir al alumno en lo que no sabe; de preferir el saber de alcance al saber de profundidad; y, de anteponer el hecho de estar informado al hecho de construir sobre la información.

Como ejemplo, Doberti pone el examen oral, donde el maestro posee un arsenal de recursos para lograr poner al alumno en dificultades e imponer, más que su sabiduría, su autoridad.

Por supuesto, el autor propone también otra forma de llevar a cabo las evaluaciones. Descubre cuál es en el artículo completo en: http://pijamasurf.com/2016/01/el-inversor-lo-que-no-vemos-detras-de-un-simple-examen-escolar/

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por Claudia Rojo*

Querido Director UNO:

Comienza el boom de los papás por buscar escuela para sus hijos, la ansiedad por retener alumnos, por sumar talentos que hagan sinergia al equipo de trabajo que ya tenemos; sin embargo, la pregunta clave para todo buen director debería partir de lo que busco como institución para generar comunidad educativa.

Colegios que se enfoquen en el alto rendimiento académico no matter what hay de sobra; lo que un papá debe buscar, es educación digna del talento de sus hijos y si como dice el dicho «la mejor escuela es la que está cerca de tu casa», habría Harvards, Reggios y sistema finlandés en cada esquina, cosa que sabemos, es una utopía.

La escuela debe conservar matrícula… ¿a cualquier costo? Claro que no. Buscamos conservar a las familias comprometidas con la educación y formación de sus hijos para hacer equipo y dejar mejores hijos a este mundo, sin preocuparnos tanto por el mundo que le estamos dejando a nuestros hijos y que ciertamente, no depende de nosotros al 100%.

Otra vertiente indispensable para generar comunidad educativa, es retener el talento académico que por su compromiso y multidisciplinariedad enriquece a nuestros colegios. Ellos son quienes además de enseñar los famosos contenidos, modelan competencias de aprendizaje emocional como la conciencia de uno mismo o self awareness, las habilidades de relación para mantener interacciones sanas y gratificantes con los demás, conciencia social (en otro artículo hablaremos del Currículum Ciudadano), toma de decisiones de forma constructiva, respetuosa y responsable de las consecuencias naturales; y la habilidad para regular las propias emociones, pensamientos y conductas; porque todos sabemos que el 10% es lo que nos pasa y el 90% es la actitud con la que lo asumimos para poder hacer de todas las experiencias que vivimos, una oportunidad de aprendizaje.

Así que a buscar alumnos, maestros y familias adecuados a la filosofía y mística de tu escuela, ¡no al revés!  ¡A cazar talentos!

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* La autora es Maestra en Dirección de Instituciones Educativas, con diferentes especialidades en el área de gestión y mercadotecnia, asimismo, es doctoranda en Imagen Pública de Instituciones Educativas y consultora de empresas, viajera empedernida y directora general de Colegio Europeo de México Robert Schuman.