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Autor: UNOi

Fecha: 6 de abril de 2016

Cómo no alterarte cuando tu hijo se altera

Es natural que los niños tengan emociones y las expresen, pero muchas veces, cuando se alteran, sentimos el impulso de responder de igual forma. Si lo hacemos, les estamos transmitiendo el mensaje de que sus sentimientos no están permitidos o, peor aún, que no podemos controlarnos hasta que él lo haga. Sin importar si tiene […]

Es natural que los niños tengan emociones y las expresen, pero muchas veces, cuando se alteran, sentimos el impulso de responder de igual forma. Si lo hacemos, les estamos transmitiendo el mensaje de que sus sentimientos no están permitidos o, peor aún, que no podemos controlarnos hasta que él lo haga. Sin importar si tiene 5 años o 15, no es ese el ejemplo que quisiéramos dar.

La Dra. Laura Markham, en su artículo “3 Steps to stay calm when your child isn’t”, propone tres pasos para manejar esta situación.

PASO 1. Regula tus propias emociones.

Detente, deja lo que estés haciendo y respira profundamente. Reduce la presión: no se trata de una emergencia. Recuerda que tú eres el adulto y el actúa así porque es un niño. Libera la tensión física; identifica dónde está tenso tu cuerpo y relájate. El agua puede ayudar: pon las manos bajo el grifo abierto o bebe un vaso de agua. Concéntrate en el momento presente; no pienses en lo que pasó antes o lo que creas que pueda venir después.

PASO 2. Dale un giro a la energía

Crea un ambiente seguro para las emociones diciendo, por ejemplo. “Éste es un momento difícil, que tal si empezamos de nuevo”. Sé empático; reconoce la perspectiva de tu hijo: “Parece que tu quieres…”. “Tú quieres_____ y yo quiero ______,  ¿qué podemos hacer para resolverlo?”. Piensa en qué puede ayudar a sanar la situación en este momento; lo demás puede esperar. Las lágrimas suelen ser un elemento liberador y tus brazos el mejor lugar para hacerlo y restablecer la conexión.

PASO 3. Aprende la lección

Reflexiona sobre la situación y piensa en cómo puedes tú regularte emocionalmente (Dándote más tiempo; durmiendo un poco más; reduciendo los compromisos; viendo las cosas desde la perspectiva de tu hijo). Una vez en calma y reconectados, comenta con él cómo podrían hacer las cosas diferentes si se presenta una situación parecida. Si ocurre con frecuencia, haz una lista de las posibles soluciones y comienza a probarlas. La vida es muy corta para pasarla en los mismos problemas una y otra vez.

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Adaptado del artículo publicado en: http://www.ahaparenting.com/blog/3_Steps_to_Stay_Calm_When_Your_Child_Isnt